

En el maravilloso Mundo de Demonios, vivía un conde vampírico. Un día, de pie cerca de la estatua de la Diosa del Tiempo, el conde pensaba con tristeza sobre el destino mortal de todos; en este momento apareció el Dios de la Muerte, diciéndole al conde que tenía un visitante en su castillo. El visitante resulta ser una sucuru llamada Karuru, quien sugiere que el conde entrena a dos jóvenes demonios femeninas, Tiris y Emalis, y las envíe a otros mundos...